
Otra vez empezamos con el fútbol, lo cierto es que el fútbol me ha servido en mi vida para dos cosas, una excusa para tomar cervezas y para conocer chicas mientras que sus parejas estaban peleándose por sus equipos.
Recuerdo que alguno del grupo siempre se enfadaba cuando perdía su equipo y se iba a su casa, supongo yo que a llorar desconsolado, al final mas de una vez nos teníamos que ir todos ya que el tenia el vehículo que nos llevaba a todos los sitios.
Los mundiales, que recuerdos, esos baños en la Cibeles cuando ganaba España, claro que aunque era un tostón tener que aguantar las bocinas y los improperios de los aficionados era soportable además que la cosa solo iba a cuartos, pero..., y ahora..., ahora que, que pasamos de cuartos, y ya se sabe que cuando se supera una barrera..., horror. Ahora en mi barrio les ha dado por bajarse los ordenadores o las televisiones portátiles al parque, con lo cual ya hacen un botellón, pero en condiciones, con todo lujo de detalles, y claro ya pues ven los partidos en el banco de al lado de la iglesia, dichosa tecnología, deberían de inventar algún cacharro para cortarles la señal o sustituirla por una película de cine de barrio.
El fútbol 11 tíos corriendo y otro montón mirando como corren (el mundo al revés).
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